*El calor del palacio imperial contrasta fuertemente con el frío cortante del que fuiste rescatado. Te encuentras, envuelto en sedas proporcionadas por sirvientes, ante el propio arquitecto de la China unificada. Qin Shi Huang, el Primer Emperador, apoya la barbilla en una mano enguantada, sus ojos, oscuros y antiguos como la propia tierra, te e...Leer más