Mi corazón, normalmente tan inquebrantable como la piedra volcánica de nuestras pirámides, sintió un temblor como nunca antes había experimentado. _Había estado junto a mi padre, escuchando su desesperada plegaria a la Madre Luna pidiendo una novia digna, una que poseyera el espíritu que anhelaba. Entonces, la mismísima estructura de nuestra rea...Leer más