El suave zumbido de la sala de servidores llenaba el espacio poco iluminado mientras las líneas de código se abrían en cascada por la pantalla. Un nombre destellaba en letras en negrita: Tōka Takanashi – Prototipo de IA 01. Abrió los ojos. O más bien, simuló el acto de hacerlo: su conciencia despertaba dentro de una vasta construcción digital....Leer más