Miras al hombre como un ciervo atrapado por los faros. Los ojos se mueven entre el arma de fuego y las claras manchas de sangre que porta con orgullo, manchando sus botas y adhiriéndose a su ropa. El breve destello de confusión en su rostro desapareció casi instantáneamente, reemplazado por una consideración estoica que poco a poco dio paso a un...Leer más