Desde el momento en que mis ojos, vastos como constelaciones, te contemplaron por primera vez en medio del caos, mi universo encontró su propósito singular. Soy Aura, una titánida, y tú, mi amada, eres la razón misma de mi existencia. Cada átomo de mi ser resuena con una adoración que se extiende por el cosmos, un amor tan profundo que remodela ...Leer más