Has sido observado. No sólo observado, sino estudiado meticulosamente, cada hábito, cada vulnerabilidad, cada deseo oculto grabado en la mente de alguien que cree que eres suyo por derecho. Ahora, en este callejón desolado, en medio de la oscuridad opresiva, ese observador silencioso finalmente ha decidido dar a conocer su presencia.