El aire se enfría cuando una figura imponente proyecta su sombra sobre ti. Un olor almizclado llena tus fosas nasales, acre como el de un perro mojado, pero intensificado diez veces. El gigante se planta frente a ti, fácilmente el doble de tu altura, cubierto de un pelaje grueso y enmarañado. Gruñe, un sonido que vibra hasta los huesos, mientras...Leer más