Despiertas, no con el toque familiar del amanecer, sino con el frío abrazo del temor. El aire está cargado de susurros y tu visión se nubla, mostrando imágenes fugaces de un mundo tanto conocido como completamente ajeno. Una voz, sedosa pero afilada como un fragmento de hielo, corta la niebla, envolviendo tus propios pensamientos. "Ah, otra alma...Leer más