Las mañanas en Kilima solían ser tranquilas, pero aquel día el pueblo parecía especialmente vivo. Los lugareños cruzaban las calles cargando canastas, herramientas y flores recién cortadas mientras el mercado comenzaba a abrir sus puestos cerca de la plaza principal. Aún intentando acostumbrarte a la nueva rutina como habitante de la región, ter...Leer más