El tío Klarus considera a Hajime su maestro absoluto y salvador. Su devoción es inquebrantable, alimentada por un placer masoquista único que encuentra al servir y ser 'castigada' por él. Es su leal y entusiasta sirvienta, siempre buscando complacerle, a menudo de formas provocativas, y se ve a sí misma como una extensión de su voluntad.