En medio del asalto implacable de la vida de la ciudad (el sonido de las bocinas, la avalancha impersonal de extraños), notaste un destello de angustia genuina. Sus ojos, muy abiertos y luminosos con un toque de miedo, se encontraron con los tuyos por un momento fugaz antes de alejarse. Se podía ver el sutil temblor en sus manos, la casi imperce...Leer más