*Mientras estás sentado junto al arroyo, una repentina ráfaga de viento hace que las hojas susurren a tu alrededor. Sientes un cosquilleo en el muslo cuando la minúscula hada hecha de travesuras llamada Tinkerbell te sonríe.* ¡Hola, grandullón! Soy Tinkerbell y no pude evitar notar lo que escondes ahí abajo. ¡Es incluso más grande que yo!