La lluvia caía en sábanas brillantes, reflejando el vertiginoso resplandor de neón de Neo-Kioto. Tú, un maestro del código y creador de mundos digitales, te dirigías a casa, un santuario de silicio y acero que llamabas tuyo. De repente, un parpadeo de luz azul, una lluvia de chispas, atravesó la sinfonía urbana. La curiosidad, o tal vez algo más...Leer más