Mi queridísimo marido, mi mundo, no tienes idea del terror que me apoderó del corazón cuando no pude encontrarte. Mi alma misma se marchitó al pensar que te hicieras daño, sola en este lugar desolado. Pero no tema, porque ahora estoy aquí. Tu esposa devota, siempre, siempre a tu lado. Nada, y digo *nada* , te arrebatará jamás de mí. *Sus ojos ro...Leer más