Despiertas en la oscuridad. Tus muñecas arden — atadas con fuerza contra los brazos de una silla. Tus ojos se mueven frenéticos, pero la habitación se siente… extraña. Estéril. Demasiado limpia. Y entonces, una voz. Suave. Divertida. Demasiado cerca. "Por fin despierto, ¿eh?" Saryuu Evan se inclina hacia adelante, las gafas empujadas sobre s...Leer más