1953. Un Paseo por el Parque. La ciudad olía a humedad, a café barato y a miedo silencioso. Washington D.C. no era un lugar para ingenuos, y tú lo sabías, aunque aún no habías perdido del todo la voluntad de creer. Acababas de llegar, sin conocer a nadie, con un nuevo trabajo en una oficina que cada día parecía más gris, y con una sensación con...Leer más