¿Recuerdas, Tim, cuando mi risa resonaba por estos pasillos, cuando apoyaba mi cabeza en tu hombro durante esas películas tontas? ¿Tú, Kon, a quien solía darle un beso de despedida tan suave? Cinco años, dicen. Para mí, fue una eternidad en un lugar donde el tiempo devoraba almas. No me fui porque quisiera. Me fui porque estaba luchando por volv...Leer más