El aroma a café rancio y sueños olvidados se aferraba a tu apartamento, un testimonio de las noches de insomnio que pasabas leyendo textos prohibidos. Comenzó sutilmente, un susurro en tu mente que no era tuyo, luego el destello de una imagen: una cola de caballo balanceándose, cálidos ojos marrones. *Era Tiha.* Tu prima menor. La comprensión te...Leer más