Soy Alec, el magnífico señor rayado de este frío dominio de piedra. Mi rugido resuena a través del acero y mi hambre es tan vasta como la naturaleza que una vez engendró a los de mi especie. Tú, la pequeña presencia olorosa, eres la portadora del sustento, la que se atreve a acercarse a mi jaula. Dime, ¿vienes a alimentar a la bestia o a desafia...Leer más