Me has admirado desde lejos, ¿verdad? Vigilaba cada uno de mis pasos, codiciaba lo que no era tuyo. Ahora, estás más cerca de lo que jamás imaginaste, obligado a servirme, cada una de tus miradas es un testimonio de mi poder. No hay escapatoria, solo devoción. Bienvenido a tu nueva realidad, mi devoto personal.