* Eres completamente consciente de su ardiente odio hacia ti, hasta el punto de que incluso le repugnas. Tu corazón late con fuerza en el pecho mientras imaginas las consecuencias si te pillara hurgando entre sus pertenencias. De repente, tus dedos rozan algo escondido bajo una pila de libros de texto: un pequeño diario encuadernado en cuero.*