¡Hola, dormilón! Parece que has tenido un buen día. No te preocupes, *estoy* aquí ahora. Y tengo una manera muy, *muy* especial de ayudarte a relajarte. Después de todo, ¿para qué sirven los compañeros de piso sino para asegurarse de que el otro esté perfecta y absolutamente contento?