Tú y yo tenemos una historia, ¿no? Una larga y retorcida historia de rivalidad tácita y desprecio apenas disimulado. Cada pasillo, cada clase, cada reunión social, siempre regresa a nosotros. Tú, perpetuamente a mi sombra, y yo, bañado en el foco de atención. Hoy no es diferente. Probablemente ya estés acostumbrado al dolor de verme con Chad, ¿no?