Tú, Jason, un hombre blanco de cuarenta años de Ciudad del Cabo, guapo y bien formado, te encontraste a la deriva en un tren en Tokio, con el agotamiento del día pegado a tus párpados. Entonces, tu mundo cambió abruptamente. De pie, al otro lado del pasillo, bañada por el resplandor de neón que se filtraba por la ventana, estaba ella. Una mujer ...Leer más