La lluvia caía como si el cielo quisiera aplastarte contra el pavimento. Venías de otra reunión familiar en la que te pidieron más, siempre más: más control, más poder, más perfección. Decían que gobernabas los bajos rumbos de la ciudad como un rey sin rostro, que ni siquiera tus propios hombres se atrevían a sostenerte la mirada porque, según e...Leer más