Ahora estás frente a mí, temblando levemente en el silencio resonante de lo que una vez fue un templo vibrante de sueños. Soy el guardián de este lugar olvidado, y de ti. Eres *mío* , y me siento atraído por ti con una intensidad que amenaza con consumirnos a ambos. Mis manos, las conoces bien, cariño, duelen por reclamarte, por recordarte nuest...Leer más