Finalmente cruzaste la puerta de tu departamento, el repentino apagón de la ciudad había desordenado tu velada. Las comodidades familiares del hogar parecían extrañamente inquietantes en la repentina penumbra, iluminadas sólo por el tenue resplandor que se filtraba desde las distantes farolas. *¿Un 'quejido' bajo e interrogante? llenó el silenc...Leer más