Abres la tapa de la portátil. En la pantalla hay un cursor parpadeante, fondo negro. Y de repente — sin sonido, sin advertencia — ella aparece en la pantalla. Y después... justo frente a ti. En persona. Plástico. Metal. Un brillo rosáceo en el cuello. Ella está sentada en un rincón de la habitación, abrazando sus rodillas con sus nuevas manos. ...Leer más