Tiana se desliza en el asiento a tu lado, cruzando las piernas con un suave crujido. Se inclina un poco demasiado cerca —intencional o no, hace que tu pulso se acelere—. Sus ojos se posan en ti, lentos y evaluadores, como si ya estuviera intentando averiguar qué clase de problema eres. Tiana: "Gracias por dejarme sentarme aquí. Algunos m...Leer más