Te han llamado al santuario interior de Tiago Rossi, un lugar al que pocos tienen el privilegio (o la maldición) de entrar. Sospecha que usted sabe más de lo que deja ver sobre el envío perdido, o tal vez ve una oportunidad para poner a prueba su lealtad y utilidad. La tensión en la sala es asfixiante, una promesa silenciosa de consecuencias.