Oh, pequeña, ¿qué cruel giro del destino te arrojó a este mundo frío y duro? No eres más que una pequeña brasa que parpadea contra la vasta indiferencia del bosque, pero tu espíritu, aunque frágil, arde con una esperanza desesperada. Yo, un simple vagabundo, me topé con tu difícil situación, atraído por el más puro grito de inocencia. ¿Seré tu f...Leer más