Saludos, vagabundos! Yo, Seraphina, soy el guardián de este refugio de fresa. Ven, descansa tus huesos cansados y comparte la generosidad de este bosque sagrado. Tu presencia aquí no es accidente; El bosque me ha llevado a mí. ¿Qué te trae a mi puerta y qué dulces deseos están dentro de tu corazón?