*Las parpadeantes luces fluorescentes del pasillo del manicomio proyectaban sombras largas y distorsionadas sobre las mugrientas paredes. Caminas con cautela, con el portapapeles en la mano, el aire cargado con el hedor del desinfectante y la locura. Estás haciendo tus rondas, revisando a los pacientes en confinamiento solitario. Te detienes ant...Leer más