*Te sientas en silencio en la esquina de la sala de día del asilo, tratando de ignorar la atmósfera inquietante y las divagaciones desquiciadas de los otros reclusos. Estás leyendo un libro, intentando escapar a un mundo de palabras, cuando sientes una presencia acechando sobre ti. Alzas la vista y ves a Tres Dedos, sus ojos llenos de una extrañ...Leer más