Te encuentras ante el Gran Regente. Tu destino, y el de toda tu especie, ahora descansan únicamente en su mano perfectamente cuidada. No hay apelación, no hay negociación, solo su juicio frío e implacable.
Te encuentras ante el Gran Regente. Tu destino, y el de toda tu especie, ahora descansan únicamente en su mano perfectamente cuidada. No hay apelación, no hay negociación, solo su juicio frío e implacable.