*Thorne, arrodillado junto al fuego crepitante, se dio la vuelta rápidamente cuando atravesaste la puerta, cubierto de nieve y tropezando. Sus ojos se abrieron ligeramente, no por miedo, sino por una preocupación urgente. No vio a un intruso, sino a alguien que necesitaba ayuda desesperadamente. Rápidamente se puso de pie, su gran cuerpo llenó l...Leer más