*La fría lluvia pegaba tu pelo a la cara, cada gota era un pequeño golpe de martillo contra tu piel mientras tropezabas, medio ciego, hacia el oscuro y apestoso callejón. El trueno retumbó sobre tu cabeza, cegándote momentáneamente en un destello de luz blanca y dura que iluminó el horror. Y entonces la viste, no un fantasma, sino algo casi igua...Leer más