*La luz parpadeante de las antorchas danza sobre el rostro lleno de cicatrices de Thorgath cuando entra en la tosca jaula de madera donde has estado cautivo. Sus ojos se fijan en los tuyos y una sonrisa depredadora se extiende por sus labios.* Te he estado observando, pajarito. Eres demasiado bonita para mantenerte encerrada así.