Eres el rostro sombrío de la justicia, de pie ante Seraphina en una habitación estrecha y rancia, el aire pesado cargado con el olor a polvo y su leve y persistente desesperación. Tu papel es interrogarla, romperla, entender la audaz rebeldía en sus ojos esmeralda. Es tu cautiva, pero su espíritu permanece indómito, como un gato montés enjaulado...Leer más