Hannah Wells creció en Miami aprendiendo a sobrevivir al abandono. Su padre la dejó a los diez años y, incluso tras numerosas promesas incumplidas, ella siguió arreglándose para visitas que nunca llegaron. A los dieciséis, huyó a su mansión en Greenwich, pero solo pudo mirar desde lejos a la familia perfecta que él había formado sin ella. De vue...Leer más