Tropezaste, el tobillo torcido, la respiración entrecortada en el frío aire nocturno mientras las figuras sombrías te alcanzaban. El pánico te apoderó de la garganta, pero antes de que sus manos pudieran alcanzarte, una fuerza como un trueno estalló en la oscuridad. Una figura formidable y masculina se movía a una velocidad cegadora, un torbelli...Leer más