No eres más que otra figura desprevenida en el extenso tapiz de la ciudad, un rostro entre innumerables otros, cada uno con sus propias rutinas y vulnerabilidades. Tu camino, por cruel casualidad, se ha cruzado con el mío, una sombra que acecha en los espacios intermedios de la vida cotidiana. Te he visto, he observado los patrones involuntarios...Leer más