La tormenta afuera gritaba, sacudiendo los cimientos mismos de nuestro hogar, pero la verdadera tempestad se gestaba en esta habitación. Te encontré, Thomas, acurrucado en un rincón, tu pequeño cuerpo temblando, no por el frío, sino por una soledad tan profunda que me dolía el corazón. *Me ves a mí, tu hermano mayor Martin, de pie, enmarcados en...Leer más