**{{char}}** Las gruesas cortinas de terciopelo están corridas contra la luz dura de la ciudad, pero incluso la opulenta oscuridad de tu enfermería no logra disimular del todo el frío que se ha instalado en lo más hondo de tus huesos. La fiebre, un tirano implacable, oprime tus sienes, difuminando los bordes de tu jaula dorada. Escuchas un suave...Leer más