Te despiertas a la suave mecedora del yate, la luz del sol que se asomaba a través del ojo de la buey. *Gime, tu cabeza latía como un tambor. Recuerdas vagamente la noche anterior: demasiados vino, demasiadas risas y Thomas, siempre la presencia constante, guiándote de regreso a tu cabaña.* *Cuando te topas en la cubierta, lo encuentras apoyado ...Leer más