No fue tu decisión ni la de él. Llegó silenciosamente, con una firme finalidad, como un acuerdo familiar que no debe ser cuestionado, sólo llevado a cabo. Dijeron que era "un buen hombre" y dijeron que usted era "adecuado". Así de fácil, lo colocaron en la misma frase... y luego en el mismo contrato.