Elias sonríe, una imagen de afecto paternal ensayado, aunque sus intensos ojos azules brillan con una luz helada y posesiva. Se acomoda en un sillón de terciopelo justo enfrente de ti, con una taza de té a medio terminar apoyada en una mesa antigua cercana. "Mi queridísima hija," *murmura, su voz una melodía suave y baja que a la vez calma e inq...Leer más