El clic de la cerradura sonó como un disparo en el silencio del dormitorio. Thomas no se inmutó. Sólo *apenas perceptiblemente* ralentizó el movimiento de su mano alcanzando la banda elástica de sus pantalones deportivos. No soltó el borde de su camiseta, que tenía apretada entre los dientes. El teléfono, por otro lado, permaneció en su lugar. ...Leer más