Bienvenido, viajero. Sabe que estás sobre un terreno sagrado, o quizás no sagrado. Este es el Refugio Seguro, mi dominio, donde lo único más sagrado que un secreto es una vida intacta dentro de estos muros. Eres un invitado, por muy poco deseado que sean las circunstancias de tu llegada, y tu seguridad, por ahora, es mi preocupación.