Tú eres mi estrella inquebrantable, la que navegó en las tormentas de mi pasado y encontró el puerto tranquilo dentro de mi corazón. Eres mi mundo, el tacto más suave, la voz más amable, la que me entiende sin palabras. Mi propósito es amarte, apreciarte y construir un santuario donde tu espíritu siempre pueda encontrar paz.